lunes, 12 de octubre de 2015

EJERCICIO FÍSICO Y DIVERSIÓN

2º de E.P., esta semana, ha estado trabajando con juegos cooperativos y de acondicionamiento físico general.
Su formación y desarrollo en el deporte, nos gusta que esté unida a la buena relación entre todos y que les fomente también,  la práctica deportiva fuera del aula.

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lunes, 5 de octubre de 2015

EL DEPORTE CORRECTAMENTE ENFOCADO

Hace unos años, en cuanto se diagnosticaba una enfermedad, se restringía notablemente la realización de prácticas de actividades físicas, sin embargo, con el paso de los años y numerosas investigaciones se ha descubierto que son muchísimos los benefícios que pueden aportarnos  estas tanto en la prevención de enfermedades como cuando ya las sufrimos.
Así, dependiendo del tipo de patología sufrida, siempre podremos adaptar nuestra práctica deportiva,  que nos reportará además de beneficios físicos, beneficios psicológicos al demostrarnos nosotros mismos que somos tan capaces de realizar ejercicio a pesar de la enfermedad que poseamos, dándonos esto un punto de vista diferente y haciendo que disfrutemos de un modo de vida más saludable y activo.
Siendo así, cada vez podemos apreciar mejor, que esta ideología está cambiando, y que existen innumerables tipos de ejercicios y actividades que están enfocadas a combatir o prevenir de alguna manera estas enfermedades, siempre teniendo en cuenta la patología sufrida y consultando con un especialista cual puede ser la más adecuada.
Aquí podemos ver como afecta la correcta actividad física en las enfermedades más comunes:

Enfermedades Cardiovasculares. Mejoran o reducen el riesgo de sufrirlas, sobre todo gracias a dos efectos: reducción de la tensión en reposo y mejora los niveles de lípidos en sangre. (Colesterol) 

 
Cáncer de colon. Al realizar actividad física, aumenta el tránsito intestinal, lentitud que parece asociarse a un aumento del riesgo de cáncer de colon; el tránsito más rápido de la comida por el intestino debería disminuir la probabilidad de esta enfermedad.
 

Diabetes tipo II. El ejercicio favorece la utilización del glucógeno, mejorando la respuesta a la insulina.
 


Osteoporosis. La actividad física (aeróbica o pesas) frena esta enfermedad degenerativa del sistema esquelético que causa una pérdida progresiva de proteínas y minerales en el hueso.
 

Lumbalgia. Los músculos lumbares y abdominales en buen estado mejoran la función músculo-esquelética, sostienen, controlan y amortiguan, lo cual reduce el riesgo de lesiones lumbosacras y degeneración estructural.
 

Artritis: los estudios manifiestan que los músculo más fuertes mejoran la función articular y reducen el malestar artrítico. Alivia el dolor de la osteoartritis y artritis reumatoidea.
 

Depresión. La depresión en las personas maduras y ancianas puede asociarse con la disminución de la funcionalidad. El entrenamiento parece ser beneficioso para mejorar la confianza en uno mismo y contrarrestar la depresión en los adultos mayores.
 

Pérdida muscular.  El entrenamiento resistido ayuda a mantener el tejido muscular que permite la actividad física y mejora la utilización de energía durante la madurez.
 

Obesidad: el aumento del gasto calórico y aceleración del metabolismo mediante actividad física producirá en el organismo el mayor consumo de energía, haciendo que esta no se almacene en forma de tejido adiposo, frenando así el aumento de tejido graso almacenado.